Los niños y la publicidad

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La jornada FICCTE de la Universidad de Morón le brindó un espacio a una cálida charla sobre: “El cuidado de las audiencias infantiles a través de la autorregulación publicitaria”. La FICCTE contó con un invitado especial: Sr. Philip Pérez, Presidente de la Cámara Argentina de Anunciantes, que expresó sus conocimientos frente alumnos y profesionales de la publicidad.

Escriben: Nicolás Troglio y Ailin Schernetzki.

 

La jornada FICCTE del día jueves fue dedicada a los niños y el ámbito de la publicidad no podía quedar fuera de esta temática. Para hablar al respecto se invitó al Sr. Philip Pérez, Presidente de la Cámara Argentina de Anunciantes, palabra autorizada para conocer cómo cuidan al futuro de nuestro país los publicistas de la Argentina.

Entre risas, Pérez dividió la charla en dos partes: Primero los niños como audiencia y luego, para cerrar, se debatió con los estudiantes sobre los infantes como actores en las publicidades.

Los niños como audiencia

“Como publicistas hay que tener en cuenta que los chicos hasta sus doce años son influenciados por lo que ven en las publicidades”, remarcó Pérez al inicio de la charla. A su vez, afirmó que otro punto central para el trabajo del publicista es reconocer las audiencias de un programa televisivo: “Existe un acuerdo global donde se manifiesta que si en un programa lo ven un 35% de chicos es catalogado como producto infantil”.

12091320_1618951358369279_2402451762235254519_oUn punto importante de la jornada fue la temática de la autorregulación publicitaria. Pérez, remarcó que la industria, además de respetar las leyes que protegen a los niños, establece códigos éticos con criterios más estrictos. Los grandes principios de la autorregulación son: El respeto por la ley, la veracidad de la publicidad, lealtad comercial y la sensibilidad social. “La publicidad es más conservadora que el resto de la televisión porque tiene que cumplir con las leyes y con los códigos impuestos”, reflexionó el invitado.

La autorregulación, según la propia palabra de Pérez es un complemento rápido, eficaz y económico: “Es rápido y eficaz porque si una persona hace una denuncia por incumplimiento de la ley puede llevar meses, pero a través del Consejo de Autorregulación Publicitaria se resuelve en pocos días”. Este consejo emitió un código a seguir por los publicistas y, con un jurado de pares, se encarga de evaluar las piezas publicitarias que son denunciadas. Además, desde el consejo puede establecer multas a los anunciantes en caso de que sea necesario.

El Consejo de Autorregulación Publicitaria, con respecto a los niños, en su código remarca que los publicistas deben cuidar los ejemplos que se trasmiten a través de los mensajes al igual que los recursos audiovisuales que utilizan: “La publicidad debe estar bien diferenciada de los programas y no se puede promover situaciones peligrosas para ellos”, dos puntos centrales que quiso destacar el invitado de la jornada para terminar con la primera parte de la charla.

 

El debate

Philip PéreUM (32)z invitó a los alumnos y profesores presentes en la charla a debatir sobre la participación de niños en publicidades. Pérez, para hacer más didáctico el encuentro, le mostró a los espectadores comerciales  que fueron criticados por distintos organismos como el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y le abrió el juego a las opiniones.

El debate estuvo dividido. Los estudiantes se posicionaron del lado de la empresa promocionadora de un producto y apoyaron que utilicen niños para vender. La fundamentación de uno de los alumnos fue que ellos como profesionales buscarán lo mejor para su comercial y que si tienen que participar niños para hacer más efectivo su trabajo lo harán.

Otros, en cambio, observaron las publicidades desde el lado del público y apoyaron al INADI en las denuncias: Caracterización de los niños como si fuesen adultos, no incluir niños de distintas razas en las piezas publicitarias, y por último, no incluir niñas en los comerciales o hacerlo de forma desproporcional a los varones.

Los chicos se mostraron interesados en lo que Pérez les planteó al mostrar los trabajos criticados y decidió tratar un nuevo tema: las denuncias que reciben las publicidades por utilizar los colores rosa (orientado a niñas) y celeste (orientado a niños). El conflicto, en este caso, era que al utilizar estos colores se le impone una orientación masculina o femenina al producto en promoción y le cierra las puertas al sexo opuesto.

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Para cerrar la charla el invitado les recordó a los alumnos la importancia de su trabajo en nuestra sociedad y les pidió que tengan en cuenta todo lo visto en la FICCTE para poder desarrollar su trabajo de forma optima. Pérez, le demostró a los concurrentes que siempre habrá diferencias en las opiniones pero que eso, en el trabajo del publicista, suma y no resta.