Gonzalo Trigo: Abrazar la Curiosidad

Header CreativosGonzalo Trigo trabajó en agencias como Kepel y Mata y Santo Buenos Aires. En la actualidad, es redactor en Young&Rubicam. Sin embargo, describe su empleo como el de “escribir cositas” y cuando se refiere a lo que más disfruta de su profesión, elige trasladarse a ese momento en que nace una idea nueva: contársela a mis compañeros, ver sus reacciones, pensar ejecuciones y verla crecer. Calculo que debe ser una sensación similar a ser papá aunque a veces uno se termina sintiendo más un Víctor Frankenstein”.

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Pero si viajamos al origen de este redactor, que hoy se divierte trabajando en un empleo casi soñado por los estudiantes de Publicidad, nos encontramos con un panorama no tan matemáticamente color de rosa. Gonzalo nos cuenta el camino que transitó antes de elegir el mundo creativo: “Si tengo que ser 100% sincero siempre le escapé a la publicidad, porque mi viejo laburó en la industria durante varias décadas y desde chico mamé el ambiente. Pero como no quería ser ‘el hijo de’, decidí estudiar Economía e Historia. Evidentemente la publicidad no pudo librarse de mí con facilidad, así que largué los estudios, me anoté en la vieja AAAP y comencé oficialmente mi carrera”. Lo interesante es que asegura no arrepentirse de ninguna de sus elecciones pasadas, “porque uno es lo que es hoy, por todo lo que vivió. Malo o bueno. Más los malos, porque los errores tienen la particularidad de ser los mejores y más rápidos profesores. Tanto en la vida, como en esta profesión”.

Una vez elegida la dirección, no se quedó para nada quieto. “En mi época de estudiante, junto a algunos amigos, desarrollamos ‘Sadomaquetismo’: una especie de servicio para todos los alumnos de FADU frustrados, ya sea con sus notas, profesores o bien su carrera. Básicamente consistía en permitirles la posibilidad de destrozar con estilo sus maquetas, aprobadas o no. Fue una linda locura, incluso de vez en cuando me piden que se repita”. Gonzalo coincide con la mirada de esta columna en que hoy las posibilidades no dependen de entrar o no en una agencia, sino de tener una idea. “Esa idea puede ser una carpeta, un video viral, #UnHashtag, un cuento, una instalación, etc. Ahí afuera hay miles de oportunidades y con el avance tecnológico aún más.” Con talento, abandonando la queja y optando por las ganas de seguir aprendiendo, es imposible salir perdiendo: “como en las películas pochocleras, los buenos siempre terminan ganando”.

Al parecer es imposible escapar de esa etapa de frustración y guerra entre la publicidad y el alumno que se encuentra perdido. Pero volvemos a la misma esencia, no hay secretos. Es paciencia, transpiración, noches sin dormir tomando café junto al amigo Illustrator y ganas, sobre todo ganas. Nuestro redactor entrevistado nos cuenta su experiencia en sus primeros pasos laborales: “Apenas tuve mi primera carpeta (la cual era pésima) fui a cualquier tipo de agencia, no me importaba cual, solo me importaba entrar. Así fue como nadie me llamó y no entre a ningún lado. Empecé a laburar en productoras, seguí trabajando en mis ideas y mandando hasta que varios meses después una llamada me despertó y  del otro lado me estaban ofreciendo mi primer trainee. ¿Cómo lo superé? No rindiéndome y laburando en mejorar mi portfolio”.

Pareciera que la clave es ampliar la mirada y comprender que la vida en sí, es totalmente interdisciplinaria. Todo tiene que ver con todo, y todas las experiencias enriquecen el futuro (y alargan el currículum). Probar, salir a buscar y abrazar la curiosidad son actitudes que nunca restan. Equivocarse puede resultar algo sumamente positivo.

Rosario Arce