Creación de aplicaciones para la ubicación de los hijos, ¿control o invasión?

Año 2015, la inseguridad es moneda corriente (y no sólo se hace referencia a robos, sino también otros delitos). El miedo es protagonista en varios momentos del día a día, y por estos motivos los padres están más alerta que nunca… “¿dónde está mi hijo?” “¿qué está haciendo?” “¿llegó a destino?” “¿con quién habla?” Son las preguntas frecuentes que ellos se realizan.

Escribe: Rocío Amado

Los niños comienzan a utilizar dispositivos móviles desde edades cada vez más tempranas, y no por decisión propia tal vez, sino por la seguridad que le genera al adulto tener una vía de contacto segura para con su hijo. Por tal motivo, existe el “control parental”, que es una herramienta destinada a impedir un uso indebido del equipo por parte de un menor de edad, y que sin necesidad de estar en cercanía, los padres tengan la posibilidad de controlar qué es lo que su chico hace con el celular en su poder, o si el mismo no sigue el camino indicado para llegar a un destino en particular. También puede establecer límites temporales para controlar el inicio de sesión en el equipo, puede bloquear juegos, puede limitar el contenido que los niños visiten en la web, permitiendo o no la descarga de ciertos archivos; y además puede impedir que usen programas específicos.

Entrevistamos a Damián, estudiante avanzado de la carrera de Ingeniería en Informática de la Universidad de Morón, que menciona que en los celulares “se instala una aplicación que utiliza las mismas antenas del celular para triangular su posición con un márgen de error mínimo, y que otra opción es con el gps del mismo celular”

Además, respecto al límite geográfico que tienen las aplicaciones dice que “al tener que transmitir la información, sólo puede ser utilizada donde se tenga señal, por ende también es fácil de bloquear con un equipo denominado ‘jammer’, que es utilizado para el robo de camiones, y se utiliza para impedir la transmisión de información”.

Existe una cantidad variada de aplicaciones para control parental, y en todos los sistemas operativos, dejando acceder a ellas a cualquier persona con cualquier móvil. A continuación, algunas de ellas:

  • Sygic Family permite saber la ubicación exacta de los miembros de la familia por el GPS, sumándose un botón SOS en caso de necesitar auxilio
  • Life 360, además de lo que tiene Sygic Family, también tiene una alarma que avisa cuándo el niño llega a determinado lugar
  • mamaBear tiene las mismas funciones que las anteriores, pero ésta tiene la particularidad de que el adulto puede leer el Facebook de su hijo
  • Kids Place además permite el bloqueo de aplicaciones
  • Qustodio hace que el padre pueda detener páginas que considere inapropiadas, ver las aplicaciones utilizadas, las búsquedas, las redes sociales, y hasta sus amistades

El registro de chats, el envío de reportes periódicos (ejemplo: Cybersitter), el registro del teclado (ejemplo: Control Kids)… ¿Control parental o invasión a la privacidad?

El futuro Ingeniero Informático entrevistado menciona como ventaja lo gratuito de las aplicaciones, y como desventaja que alguien más puede ver la información de dónde se encuentra el menor para utilizarla de modo delictivo.

Que se invade la privacidad, es cierto, interferir en el quehacer de cualquier individuo, de cualquier edad, y en cualquier momento y aspecto de su vida, es eso… invasión. El adulto controla, inspecciona, maneja, limita, y más cuando se trata de su propio hijo. Pero la educación digital y el espionaje en la red no son compatibles, ya que al principio de la era digital se le daba total libertad en la utilización de internet a los menores.

En épocas anteriores, el “control parental” era “No hables con desconocidos“, “No aceptes caramelos de personas que no conozcas“, “No te subas al coche de un extraño“, “No abras la puerta a nadie mientras te encuentres solo en casa”. Ahora, a estos métodos educativos y advertencias hacia un menor, se les suma la información sobre su movilidad en la red e inserción en las nuevas tecnologías.

Prohibir no es la solución, pero ¿ limitar sí la es?. La supervisión, la educación y la información desde un padre hacia un hijo debería ser suficiente, teniendo la plena confianza en que nada malo va a suceder, pero… las webs sobre armas, drogas, apuestas, descargas indebidas, el cyberbulling, las personas con las que interactúa el niño, y demás temas a los que un adulto no quiere que el menor se exponga, están a la orden de un solo click.

Hay cuidado por temor. Entonces… ¿control parental o invasión a la privacidad?

Invasión por control, control por miedo…