Exportaciones de productos audiovisuales

audiovEscribe: Agustina López Sosa

En los últimos años la producción de contenidos audiovisuales realizados en la Argentina y en particular en la Ciudad de Buenos Aires, se posicionó internacionalmente por su calidad, originalidad y creatividad, registrando un importante crecimiento en cuanto a la colocación y presencia de sus productos en los mercados externos (contenidos enlatados y cada vez más formatos y servicios de producción). Según un informe de la Asociación Inglesa de Distribuidores de Televisión, en 2005 la Argentina ya se ubicaba como el cuarto país más importante en exportar formatos hacia el mundo (luego de Inglaterra, Estados Unidos y Holanda).

 

El posicionamiento externo logrado por la industria de televisión nacional fue posible, inicialmente, por una nueva configuración de la economía de la información a nivel mundial y por la particular coyuntura macroeconómica argentina de los años 90’s, que le permitió al país iniciar tempranamente el proceso de transformación de su modelo de producción, siguiendo los patrones internacionales.

La Ley de 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual de España hace referencia en diferentes artículos a lo que respecta a la exportación de productos audiovisuales.

Artículo 36. Pluralismo en el Mercado Audiovisual Televisivo.

  1. Las participaciones sociales o los derechos de voto de personas físicas o jurídicas nacionales de países que no sean miembros del Espacio Económico Europeo estarán sujetas al cumplimiento del principio de reciprocidad. De producirse un incremento en las participaciones que, a la entrada en vigor de esta Ley, ostenten las personas físicas y jurídicas nacionales de países que no sean miembros del Espacio Económico Europeo, el porcentaje total que ostenten en el capital social del prestador del servicio de comunicación audiovisual televisiva deberá ser, en todo momento, inferior al 50% del mismo.

Este artículo habla del principio de reciprocidad que existe en todo el mundo, y en cada ámbito. Este principio sostiene que las leyes de un Estado pueden ser aplicadas en otro Estado que a su vez ha consentido en que sus leyes sean aplicadas en él primero.

La entrada de productos argentinos al mercado europeo fue posible desde entonces bajo la modalidad de formatos, cuya capacidad de adecuación a cada destino, supera las dificultades que representan el idioma y la cultura para la exportación de latas. Desde los grandes mercados europeos, por su parte, los mejores ingresos esperados por publicidad determinan que la mayor parte de los programas emitidos se hagan localmente, por cuanto el espacio para lo extranjero está limitado a la compra de formatos y a la transferencia de ideas y la realización del producto. Estas adquisiciones les permiten además, cubrir las cuotas de producción local, ya que las adaptaciones de ideas extranjeras son consideradas producciones propias según la legislación vigente. El auge en las importaciones europeas de programas (primero desde el oeste, y luego desde el este), colocó a Argentina en un lugar privilegiado por su capacidad de producción y cierto reconocimiento internacional.

La rápida expansión de las vías de distribución de productos audiovisuales en el mundo, entre los que deben incluirse la televisión digital -que permite ensanchar el espectro de banda de los canales de TV abierta-, los sistemas cerrados de televisión desde hace al menos una década, y la producción de series para Internet y de contenidos para celulares –áreas que ya comenzaron a ser explotadas por las productoras locales-, son factores que evidencian el incremento de espacios para los productos audiovisuales y, para la Argentina, la oportunidad de llenar las grillas internacionales con talento y productos propios. A nivel interno, es propicio que la penetración de la televisión en los hogares argentinos sea muy alta y se hayan extendido los horarios de emisión de los canales (por la mañana y por la noche), fruto de la generación de posibilidades de venta de publicidad, incluso al interior de los programas en la forma de publicidad no tradicional (PNT) y de auspicios en programas de entretenimiento (advertainment). Que el país sea capaz de aprovechar el aumento de la demanda, mantener el posicionamiento externo logrado y sumar nuevas firmas a los mercados internacionales en forma regular, dependerá, de la posibilidad de construir un espacio de trabajo conjunto entre el sector público y el privado, que tenga como fin en sí mismo el diseño de acciones específicas de promoción e incentivos. En ese sentido, es fundamental atender a las particularidades de un sector que supo crecer en los últimos años, con trayectorias heterogéneas según la firma e independientemente de cualquier estímulo estatal.