Creativos Publicitarios

creatividadCreativos publicitarios: reinventando posibilidades 

Esta columna surge a raíz de un experimento de observación participante entre colegas publicitarios que se encuentran desanimados (específicamente, aquellos que sueñan con convertirse en grandes y reconocidos Creativos Publicitarios). Hay una realidad muy clara y es que nuestra industria atraviesa un importante período de crisis económica que, obviamente, desemboca en el ámbito laboral y la toma de nuevos empleados. Sin embargo, hay otra realidad no tan clara para los jóvenes estudiantes, que tiene que ver con la verdadera noción de la palabra creatividad.

 

La creatividad es una disciplina mental que requiere tanto entrenamiento y capacitación como cualquier otra. Nadie nace tocado por la varita mágica y va por la vida pensando ideas funcionales, divertidas y a bajos costos de producción. Es muy amplio el bagaje de conocimientos culturales, económicos y contemporáneos que debe comprender un buen Creativo, más allá de que su rol esté subestimado como el de un soñador bohemio con facilidad para el dibujo y fanático de los canales de publicidad retro en YouTube.

En cierto punto de la carrera los estudiantes deciden iniciar su búsqueda laboral con la esperanza de ser trainees en agencias multinacionales de publicidad. Me permito decirles que el concepto del creativo que finaliza sus estudios, toma sus libros y se va directo a la agencia, se ha quedado un poco en los ’90. Hoy, una persona realmente creativa, le saca todo el jugo a esta cualidad y se para a un costado de cualquier crisis para reinventarla con ingenio y sin despegar sus pies de la tierra.

Diseñar proyectos y ser la propia empresa de uno mismo, es la clave. Empezar a generar los recursos para insertarse en un mercado, siendo un portfolio andante que se ofrece a la escasa demanda, es una obligación. Pierde sentido pensar que todo esto es una cuestión de suerte caída del cielo.

Todas las historias y experiencias que aparecerán en esta columna tienen como ingrediente común el esfuerzo. Estas personas se comprometieron con su elección. Estudiaron, perseveraron, asistieron a conferencias, charlas y encuentros, insistieron, pelearon y compitieron. Si bien creo que el concepto de triunfo es sumamente subjetivo y para nada universal, hoy pueden extraer de sus profesiones dos cosas: un sustento económico y el placer de ejercerlas. Esto no es imposible, por más que muchas personas en nuestras vidas intenten demostrarnos lo contrario.

La publicidad, si bien acarrea una larga historia, es un campo moderno que se redibuja todos los días de acuerdo a las posibilidades económicas de los clientes y a la creatividad de sus profesionales. Ser creativo es diseñar el boceto justo para vender un producto y satisfacer a la audiencia. Pero también es salirse de los límites, pensar en nuevas formas de comunicar y contar lo que uno u otros hacen. De eso se trata este juego, de reinventar las formas y no solo los contenidos. De saber que la agencia no es el único lugar que nos está esperando para que depositemos nuestro talento y convicción. Y de reescribir nuestros propios sueños tantas veces como sea necesario según las corrientes por las que la economía, la política, la cultura, nuestra familia o simplemente la vida, elija llevarnos.