Cállate y Puja

Informe. Violencia Obstétrica

Por Pamela Gracia Salazar *

cesareaLa violencia obstétrica es sólo una clase entre las tantas agresiones que sufren las mujeres, pero quizás una de las más naturalizadas debido al poder de la institución médica, legitimada por un saber académico del que muchas veces se abusa.

 

 

 

De acuerdo a la ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que se Desarrollen sus Relaciones Interpersonales, sancionada en 2009, la violencia obstétrica es aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales”. 

“Es una forma más de violencia machista y patriarcal que, agravada por intereses corporativos, resulta invisibilizada por el saber médico. El abuso de poder, anclado en una relación verticalista, termina por suprimir toda autonomía de la mujer, convertida en un objeto sin capacidad decisoria”,aseguró Julieta Saulo, fundadora de Las Casildas, agrupación que tiene como objetivo difundir información en torno a la gestación, parto, nacimiento, y crianza de niños y niñas como así cuestiones de género.

Por su parte, el abogado de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires vinculado con la temática de violencia obstétrica, Ramiro de la Peña, aseguró que es elevado el grado de resistencia de los médicos con respecto al tema de la violencia obstétrica debido a que se sienten incómodos porque consideran que se cuestionan sus conocimientos.

Si bien la violencia obstétrica se encontraba contemplada enla Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, fue en octubre del año 2015 cuando el respaldo legal dio un paso considerable con la esperada reglamentación de la Ley de Parto Humanizado, que establece los derechos de la madre y del núcleo familiar durante el embarazo, parto y pos parto. Además, y con días de diferencia, se creó el primer Observatorio de Violencia Obstétrica de Argentina, impulsado por la agrupación Las Casildas. La iniciativa, de alcance nacional, propone la recolección de datos para debatir y enfrentar los casos de agresión.

La violencia obstétrica conlleva que el parto y la maternidad sean concebidos como una enfermedad, una obligación o incluso un castigo.Múltiples testimonios  registrados en un informe elaborado por el Observatorio de Salud, Género y Derechos Humanos de la ciudad de Rosario, Santa Fe, ponen al descubierto los prejuicios de una sociedad patriarcal que se reproducen en los maltratos del personal médico hacia las embarazadas. “Si te gustó lo dulce, aguántate lo amargo”, fue lo que una partera que la asistía le dijo a Lorena cuando ella se quejaba del dolor de las contracciones en uno de los pasillos en la clínica donde tendría a su bebe mientras esperaba que se desocupara una habitación donde ella pudiese parir en esa madrugada. “Parece ser que yo tuve la mala suerte de ponerme en parto activo en la madruga, no es un horario muy amigable para los médicos”, asevero Lorena.

“A mi hija me la arrancaron de la panza por que la sentí. Se la llevaron,pedí de verla, pedí de ponerla en mi pecho, no me la mostraron, no me la dejaron oler, no dejaron que le diera un beso, no dejaron que le viera su cara”, sostuvo Paula

Estaba anestesiada en un pasillo del centro médico en donde se encontrabasin poder moverse y sin saber si su hija quien acababa de nacer estaba viva.  En el artículo 2° de  Ley de Parto Humanizado dice que toda mujer tiene derecho “A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales”.

El dolor del parto no sólo es subestimado, sino que además es considerado, en estos casos, como una merecida condena que la mujer debe pagar por el placer sexual.

Elprimer índice Nacional de Violencia Machista impulsado por ni #Niunamenos muestra que el 77% de las mujeres aseguraron haber sufrido al menos una situación de violencia obstétrica, entre las que se destacan que el personal médico trató a la mujer con sobrenombres o diminutivos como si fuera incapaz de entender el proceso del parto o que la atención de los médicos en ese momento las hace sentir vulnerables, culpables o inseguras.

El Observatorio de Violencia Obstétrica denunció que en la Argentina muchas de las prácticas utilizadas durante el parto presentan un aumento con respecto a lo que es considerado habitual para la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Mientras la OMS considera que el estándar para la utilización de la oxitocina (droga que produce que las contracciones sean más frecuentes o intensas) es de 1de cada 10 mujeres, en Argentina 6.4 de cada 10 mujeres se le subministra esta droga para conducir o acelerar el parto. En otros casos, la oxitocina es recetada por médicos obstetras a mujeres para el momento de amamantar, esta hace que la leche materna fluya con mayor ligereza por los conductos mamarios, en casos donde la mujer tiene los conductos mamarios obstruidos.

Por otro lado, según la misma encuesta, a 6 de cada 10 mujeres se les practicó  una episiotomía y, de ese total, 8,5 de cada 10 eran madres primerizas. La episiotomía es una práctica médica en la que a la mujer se le realiza un corte en el periné para que pueda parir vaginalmente a su bebé, y es considerada una mutilación genital por la OMS cuando se estima que es innecesaria.

Otra de las formas más habituales de violencia obstétrica es la falta de información que se les da a las mujeres sobre las prácticas médicas que les realizan tanto a la mujer en situación de parto como a su bebé o el no pedido de autorización para la realización de las mismas. Según Las Casildas, esto le ocurrió a 7 de cada 10 mujeres cuando les rompieron artificialmente la bolsa, mientras que para la práctica de una episiotomía a 8 de cada 10.

Los números son sólo algunos de una larga lista que busca dimensionar la importancia de una forma de violencia escondida detrás de la legitimidad médica que reproduce los prejuicios y discriminaciones que sufren socialmente las mujeres por el solo hecho de serlo. En este sentido, la Ley de Parto Humanizado representa un avance importante en el camino hacia la desnaturalización de la violencia obstétrica, para reconocer a la mujer como protagonista y participante activa, distinguir las individualidades y terminar con el miedo que para muchas mujeres hizo del parto una experiencia traumática, un trámite industrializado que cosifica y discrimina.

 

* La autora realizó este informe en el marco de la Asignatura Redacción Gráfica Interpretativa a cargo del Prof. Marcelo Botto