No me escribas la pared

Paisajes a los que el hombre no ha sabido llegar, figuras geométricas que juntas componen una misma forma y mensajes de lucha social se pueden apreciar en las paredes pintadas por Mauricio Carnabuci. Artista de Padua, sus murales se encuentran principalmente en su mismo barrio, como también en lugares aledaños como Ituzaingó, Morón, San Justo, Moreno.            
Y otros pares por el norte jujeño, donde de algún modo emprendió su viaje inicial que fue llevando a relacionarse de lleno con los pinceles y las paredes.

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Mural pintado en Tilcara, Jujuy

“Arranqué en un viaje que hice por Latinoamérica con un amigo pintando graffitis. En el tren que viajamos desde Buenos Aires a Tucumán, en la misma noche que llegamos, pintamos ese tren, de vandalista” cuenta Mauricio acerca de su primera experiencia más marcada. Si bien ya había pintado previamente algunos murales en la zona, ese fue su contacto artístico que luego derivó en realizar más obras de arte en los Hosteles donde consiguieran con su amigo, paredes disponibles  y que les dieran la oportunidad de cargarlas de color. Fue así como al ir subiendo hacia el norte y visitar diferentes postas jujeñas como Tilcara fueron dejando sus huellas en los distintos lugares que iban conociendo.

“Arranqué en un viaje que hice por Latinoamérica con un amigo pintando graffitis”.

Al regresar a Buenos Aires, Mauricio volvió con una mirada que quiso transmitir para que no quedara en una experiencia pasajera. “Cuando llegúe a Buenos Aires volví con muchas ideas de muralismo, del hecho de tratar de conectar a las personas y demostrarles que hay cosas más importantes y que no hay tantos quilombos mentales como los que se hace la gente en la cabeza”.

 

¿Cómo hacés para conseguir las paredes en donde pintar los murales?

Por lo general, voy algún día y recorro por el barrio, voy caminando, buscando paredes, llamo a los vecinos y les pregunto si puedo pintar. La gran mayoría de veces me dijeron que sí, muy pocas veces me dijeron que no.

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Tríptico de Mauricio pintado junto Macarena Libertchuk frente a una plaza de Parque San Martín

¿Cuál es la primera reacción que tienen cuando les decís que querés pintar su pared?

Lo primero que hago, es aclarar que no es graffiti porque está muy mal visto, como que es vandal. Entonces, directamente los encaro diciéndoles que soy muralista y si quieren les muestro unos bocetos o alguna imagen que tenga impresa. Ahí cambia la postura de la persona, ya le sacás la idea de que no sos el que le está pintando la pared de vandalista.

¿Los colores del mural los elegís vos, o los eligen los dueños?

Los colores se charlan, hay veces que los eligen ellos, hay veces que les mostramos varios bocetos que nos agradan a nosotros y estamos manipulando un toque como para que haya un acuerdo. Estoy haciendo lo que a mí me gusta y también a la otra persona.
En una casa pintamos un paisaje con un amigo, yo me puse a charlar con la dueña y me contó que le gustaba El Principito. Entonces con mi amigo dijimos “vamos a hacerle el zorro”, porque le gustaba el zorro. Entonces en una parte medio escondido le hicimos al zorro, y al costado del mural quedaba justo un espacio donde estaba el medidor de luz, y ahí le escribimos la frase de El Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Y obviamente estaba re contenta la señora.

¿Graffitis seguiste pintando algunos más?

Sí, hice algunos más. Ahora hace rato que no hago porque si voy hago un mural, y también porque me parece que tiene más peso. El graffiti es más personal, es simplemente el ego de uno. No es lo mismo si hago un graffiti y pongo, por dar un ejemplo, “alegría” y que tenga unsignificado, a una firma que no lo tiene. Capaz que yo si le doy un significado, pero los demás no lo conocen. En el mural es diferente, porque capaz que uno le pone un contenido e igualmente, cada uno le va a dar su punto de vista. Si no es tan directo y es más poético, cada uno le va a dar su significado.

¿Cuánto tiempo te demanda hacer un mural más o menos?

Depende de la pared y el tamaño. Hay una pared que hicimos hace unos años con un amigo que era todo triangulitos tipo mosaico. Estuvimos 6 meses con esa pared, pero íbamos un día y hacíamos una hora, dos horas. Entonces capaz que en horas, serán un par de días nada más. Eran triangulitos de 10 centímetros y en una pared de casi 5 metros de alto por 20 de largo. No eran todos del mismo color. Me quemó bastante, después veía triángulos por todos lados. Era una pared que me cansaba mucho, estaba un rato y ya me cansaba, por eso también costó tanto tiempo.12400473_1059328167443217_8037730740711298989_n

De los murales que pintaste, ¿Tenés uno en particular que más te guste?

Esa pared de mosaicos, es uno de los que más me gustó por el trabajo y la paciencia, de ir pintando e ir conociendo muchos colores en la paleta. En ese momento me pasó que aprendí a no caer en los grises. Me pasaba de mezclar dos colores y de repente, sin querer, estaba buscando otro color que por pasarme o mezclar de otra manera se transformaba en gris. Y el gris para mí se descarta porque me genera la cosa de la duda. Entonces no sabés que hacer, o lo cortás, o decidís si vas con todo, o va a seguir boyando en ese gris. Y me acuerdo en ese mural de salir de esos grises y de decidir donde estar. Fue un trabajo más que nada espiritual, porque aprendí muchas paletas, por la cantidad de colores que tiene, y porque pude aprender a manipular bien los colores. Y manipular los colores también te ayuda, es como un ida y vuelta de laburar ciertos sentimientos.

El mural de 5 metros de alto por 20 de ancho que le demandó a Mauricio y su amigo 6 meses de trabajo

Me acuerdo mucho de eso, de rescatar esa duda y laburar mucho la paciencia, el tiempo, de observar bastante, porque lo veías de cerca y no era nada y cuando te alejabas bastante ahí lo podías mirar mejor. Cuando estás con alguien pasa algo similar, capaz que por estar muchas veces no apreciás a esa persona, te alejás y volvés a apreciarla. Me pasa eso con las obras, capaz que estoy ahí un rato, no se para dónde ir, me alejo, me siento y lo observo para comprender a donde quiero ir, ver qué sucede, que pasa con los colores, qué ocurre en ese lugar.