El día del trabajador a puro folklore

El trío de folklore  “La mentira”, se presentó el pasado lunes primero de mayo en la peatonal Martin Yrigoyen, en Castelar sur, con motivos de celebración del Día internacional del Trabajador. Esta fue su segunda presentación en esta localidad del Partido de Morón debido a que ya lo habían hecho en el Complejo Deportivo Gorki Grana en 2014 para celebrar el Día de la Música.

Castelar, también, tiene sus representantes en este mundo de sonidos y voces: desde artistas y bandas como Ella es Tan Cargosa a Walter Soria o Jorge Salinas, pasando por Antonella Fernández y Caro Tapia, recordando también a los grupos de la zona como fueron Los Caballeros de la Quema, Skabarú o Shambala. Muchos son los vecinos que se han volcado por profesión, vocación y pasión a la música. Tal es el caso de Ángel Sarmiento en La Mentira.

Foto la mentira

Gentileza UGC 4

“El primer encuentro con la música fue gracias a mi viejo”, él tocaba la guitarra en casa, desde que yo era muy chico. Me enseñó los primeros acordes y me largó en el mundo de la música, comentó con una gran sonrisa Ángel. Además, agregó:  “ingresé en el conservatorio Alberto Ginastera de Morón a los 18 años, después de la secundaria,  y me recibí a los 24, en siete años. Cuando terminé junto con algunos compañeros formamos La Mentira Folklore‘”.

 “El primer encuentro con la música

fue gracias a mi viejo”

La agrupación folklórica está compuesta por Nelson Astorga en el piano y en segunda voz, aunque también sobre el escenario se lo ha visto en guitarra. Pablo Sarmiento en la percusión y Ángel  como primera voz, guitarrista, violinista y compositor. Tiene ya más de seis años de existencia y llegó a tocar en escenarios del peso del Festival de Cosquín o de Tafí del Valle. A pesar del circuito recorrido, hay preguntas que siempre se repiten: “la pregunta que más veces nos han hecho es ¿Por qué se llaman así? Siempre suena muy gracioso al decirlo en vivo. Este nombre es parte de la historia de cómo nos formamos. Nosotros hicimos nuestra formación musical en un conservatorio de música académica.

Mientras se escuchaban de fondo obras de Chopin, Mozart, toda música académica, nosotros en medio del patio largábamos una chacarera. Pasaban los ‘profes’ y nos decían en chiste que éramos la mentira del conservatorio. Así, en forma de chiste, armamos este grupo. Nunca nos propusimos que fuese algo a lo que nos íbamos a dedicar, era para tocar entre nosotros, ir a cumpleaños, etc. Cada vez que nos presentábamos nos preguntaban el nombre, y en chiste decíamos La Mentira. Y fue quedando”.